Cuando el insomnio aparece y atormenta mis noches

El insomnio, esa sombra silenciosa que se cierne sobre mí en las horas más oscuras, se convierte en mi compañero indeseado. Cada noche, cuando el mundo exterior se sumerge en la calma de la oscuridad, yo me encuentro atrapada en un mar de pensamientos inquietos. La cama, que debería ser un refugio cálido y cómodo, se transforma en una prisión de ansiedad.


A menudo, la lucha comienza con un simple parpadeo. Miro el reloj y los números danzan con una lentitud casi burlona: 1:00 AM, 2:00 AM, el tiempo avanza pero mis ojos siguen abiertos, desafiando al sueño. Las horas parecen alargarse, como si el mismo tejido del tiempo se estuviera deformando en mi contra. Intento contar ovejas, pero cada salto me acerca más a un abismo de desesperación.

Los pensamientos invaden mi mente, como un torrente desbordante. Recuerdos olvidados emergen sin previo aviso: conversaciones no concluidas, decisiones que dejaron huella, preocupaciones que ni siquiera sabía que tenía. Es un ciclo vicioso; cuanto más intento calmar mi mente, más activa se vuelve. El insomnio no solo roba mi sueño, sino que también se lleva fragmentos de mi paz.

Me levanto, buscando alivio. Enciendo la luz de la cocina y me preparo un té caliente, esperando que el vapor me envuelva en un abrazo reconfortante. A veces me siento en la ventana, mirando hacia la calle y viendo cómo la vida parece seguir su curso. ¿Por qué no puedo ser parte de ella? Mientras las luces de la ciudad titilan como estrellas encadenadas, yo sigo atrapada, deseando lo que otros tienen: un sueño reparador, un descanso que me permita despertar renovada.

Las noches de insomnio son interminables y desgastantes. Consulto a expertos, busco remedios y rituales, pero a veces, simplemente hay que esperar que el ciclo cambie. Aprendo a navegar por este mar turbulento, a encontrar momentos de calma entre las olas de pensamientos caóticos.

Finalmente, cuando la luz del alba comienza a asomar, siento una extraña mezcla de agotamiento y resignación. He sobrevivido a otra noche sin dormir, he luchado contra mis demonios internos y he ganado, aunque a un alto costo. Mientras el sol se eleva, prometo que mañana será diferente. Pero, en el fondo, sé que el insomnio puede regresar, y yo tendré que enfrentar nuevamente esta batalla en la oscuridad de la noche.


                                                                                                                                         Angeles Ara 🖊️








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